Un conjunto de ciudadanos dominicanos y organizaciones sociales y políticas advirtieron sobre la gravedad de las repercusiones que la crisis en Haití representa para la República Dominicana y toda la región del Caribe, al tiempo que reclamaron una acción firme y unificada del liderazgo nacional ante lo que calificaron como “un momento histórico de prueba para la nación”.
En una declaración pública titulada “Unidad Nacional para salvar la Patria en peligro”, los firmantes expresaron su profunda preocupación por los efectos de la desestabilización en Haití, que aseguran amenaza de forma directa la existencia del pueblo dominicano y los derechos inalienables de la nación.
Reafirmaron además su respaldo al Manifiesto del Instituto Duartiano, difundido en agosto de 2022 tras la Marcha Patriótica, y advirtieron que lo que se vive actualmente en la vecina nación no es un simple problema migratorio-laboral, sino una crisis internacional de largo alcance que pone en peligro la paz y estabilidad insular.
Los firmantes cuestionaron duramente el papel del Consejo de Seguridad de la ONU, la OEA, CELAC, CARICOM y otros organismos hemisféricos, a los que acusan de ofrecer respuestas “limitadas, contradictorias y contraproducentes” que han agravado la situación haitiana. Rechazaron las llamadas “misiones de pacificación” impulsadas en décadas pasadas, por carecer de mandato ejecutivo para el rescate real del país y por contribuir, según expresaron, al deterioro de las condiciones de vida del pueblo haitiano y su migración forzada.
Alertaron además sobre una posible escalada de la “guerra civil de baja intensidad” que, aseguran, se libra actualmente en Haití, con el uso de métodos terroristas y drones, y la implicación de actores no estatales. Denunciaron también la supuesta ejecución de un “plan de alta inteligencia y perversidad criminal” para trasladar la crisis haitiana hacia territorio dominicano, lo que —según alegan— se advirtió desde 2023 por figuras como el entonces senador estadounidense Marco Rubio.
En ese sentido, exigieron a los poderes públicos y al liderazgo nacional enfrentar la situación con “coherencia, consistencia y patriotismo”, dejando claro que se trata de un problema geopolítico internacional que no debe resolverse unilateralmente por la República Dominicana.
La declaración también llama a rechazar cualquier nuevo plan de regularización migratoria, afirmando que este enviaría una señal de debilidad ante los actores internacionales que presionan por lo que califican como “una solución dominicana” a los problemas de Haití. En su lugar, exhortan a aplicar las políticas consensuadas en el Pacto de Nación de octubre de 2023, y a avanzar con valentía en la defensa de la soberanía.
Asimismo, instan a cambiar el actual esquema de relaciones insulares que, según denuncian, convierte al país en “tapón” de la crisis haitiana y en zona de amortiguamiento de sus efectos. Rechazan tajantemente la idea de un intercambio de poblaciones o de asumir un rol hegemónico en la isla.
Finalmente, los firmantes expresaron su apoyo a políticas que reduzcan los factores de atracción de migración irregular, como el acceso libre a servicios públicos, y plantearon la reconversión estratégica de sectores como el agropecuario y la construcción, a fin de reducir la dependencia de mano de obra extranjera.
Concluyeron haciendo un llamado al pueblo dominicano a movilizarse y unirse más allá de partidos o ideologías, asegurando que “solo el pueblo, con la gracia de Dios, salvará la Patria”.

