Por fortuna, quien, aunque sea mínimamente sigue logrando escapar a tanta infoxicación e intentos de hacer daño mediante los mensajes, todavía tiene en sus manos escoger a quién hacerle caso.
Agregando valor
Así como el «pero» y otras expresiones similares condicionan la primera parte de lo que planteamos, dando principalía a lo que sigue, quien nos escucha suele sentirse tan minimizado como la primera parte. Y si ya se identificó con ella, mucho mayor será el desagrado.
Se trata de superar ese acostumbrado rol pasivo, ese acomodamiento ante supuestas buenas intenciones, para pasar a promover y lograr la participación activa de personas que identifican oportunidades para mejorar sus vidas.
- EnfoqueOpinión
Por relaciones rentables, sostenibles y humanizantes
Redacción: Por la LíneaRedacción: Por la LíneaCuando los denominados “líderes hegemónicos” han demostrado enorme incapacidad para el entendimiento, debe haber llegado el tiempo para que personas como tú y como yo, simples mortales, nos inscribamos en la perspectiva de cultivar relaciones rentables, sostenibles y humanizantes.
Argumentando “buenas intenciones”, países, empresas, organizaciones, grupos y hasta individuos, comienzan desconociendo la libertad de los demás, y terminan castrando las posibilidades de que otros disfruten, a su ritmo y manera, de los recursos de que disponen para vivir y para mejorar sus vidas.
Quizás nos ha faltado identificar que siempre habrá quien emita un mensaje, condicionado por sus intereses; que ese mensaje nace destinado a incidir en lo que ha de pensar y hacer alguien que ha sido escogido como destinatario, y que para ello se precisa de alguien que, sabiéndolo o sin saberlo, con remuneración o sin ella, realiza el trabajo para que se logre aquel cometido inicial.
Parece más que urgente volver a lo aprendido por el abuelo en la “universidad de la vida”. Parece más que urgente identificar virtudes tanto en la llama como en la luz. Parece más que urgente identificar puntos de avenencia entre lo que se sabe, lo que necesitamos aprender y lo que debemos y podemos hacer.
A lo largo de la historia, y aun en nuestros días, la destreza al hablar y la habilidad al escribir abren puertas para imponer ideas y propósitos sobre cualquier acción de los demás.
Desde la locución, ya sea alegrando, estimulando, informando o simplemente acompañando, tenemos la oportunidad de ser determinantes para lo que ocurra en la sociedad.
Mucha gente parece no haberse enterado. Desde dependencias oficiales hasta aspirantes a cargos electivos, incluyendo empresas y hasta ONG, siguen creyendo que las características de la ruralidad dominicana son las mismas del siglo pasado.

