New York.- Un riñón de cerdo genéticamente modificado logró mantener con vida a un hombre durante un año, mientras esperaba un trasplante humano definitivo, según un estudio publicado en The Lancet. El paciente, Tim Andrews, de 67 años y con insuficiencia renal terminal, recibió el órgano en enero de 2025 y convivió con él hasta enero de 2026.
Durante ese período, el órgano funcionó de manera eficiente. El paciente no necesitó diálisis durante 271 días, lo que representa un avance significativo en este tipo de procedimientos experimentales. Posteriormente, el riñón continuó operando con apoyo de diálisis hasta que Andrews recibió con éxito un trasplante humano.
Un récord en la historia de los trasplantes
De acuerdo con los especialistas del Mass General Brigham en Boston, este caso representa la mayor supervivencia registrada sin diálisis tras un xenotrasplante renal. Hasta ahora, ningún estudio había documentado el funcionamiento de un órgano animal en humanos por más de dos meses.
Además, este procedimiento introduce una posibilidad innovadora: utilizar órganos animales como puente temporal mientras los pacientes esperan donantes humanos. Esta alternativa podría marcar un antes y un después en la medicina de trasplantes.
Crisis de órganos y solución potencial
La escasez de órganos sigue siendo una problemática crítica. En Estados Unidos, cerca de 90,000 personas esperan un trasplante de riñón, mientras unas 11 fallecen diariamente sin recibir uno.
El investigador principal, el doctor Leonardo Riella, destacó que el xenotrasplante podría cerrar esa brecha, al menos como solución temporal. En el futuro, incluso podría convertirse en una terapia definitiva si se confirma su seguridad y durabilidad a largo plazo.
El primer trasplante de riñón de cerdo en humanos se realizó en 2024 en el mismo hospital. Ese paciente sobrevivió 52 días, aunque falleció por causas cardíacas no relacionadas con el órgano implantado.
En el caso de Andrews, el riñón funcionó de inmediato. Aunque presentó un episodio temprano de rechazo, este fue controlado con tratamiento. Sin embargo, tras seis meses, el órgano comenzó a deteriorarse debido a coágulos sanguíneos, acercándose a un fallo progresivo.
A tiempo, un riñón humano estuvo disponible, lo que permitió completar el proceso con éxito.
Testimonio y calidad de vida
Tras la cirugía, Andrews experimentó una notable mejoría en su estado físico. Actualmente, disfruta de actividades como nadar, practicar kayak y montar bicicleta. Su calidad de vida cambió radicalmente, especialmente tras haber sufrido los efectos debilitantes de la diálisis.
El propio paciente describió su experiencia como transformadora, afirmando que ahora aprecia cada momento de forma distinta. Su historia refleja el impacto humano detrás de los avances científicos.
Los investigadores resaltaron el papel fundamental de los pacientes en este tipo de estudios. Su disposición a participar en ensayos experimentales permite avanzar en la ciencia médica y abre nuevas oportunidades para miles de personas en espera de trasplantes.
Este caso no solo representa un logro clínico, sino también una esperanza real frente a una crisis global de salud.
Fuente: Infobae

