Por Eduardo Rosario
La construcción de la Presa de Colas en la provincia Sánchez Ramírez es una necesidad que tiene Barrick Pueblo Viejo para poder extender sus operaciones y el Estado Dominicano para continuar recibiendo el pago de cuantiosos impuestos de parte de la empresa minera, pero para la provincia, debe representar una oportunidad de desarrollo social y económico.
Estamos consciente de las necesidades del Estado y de la Barrick, pero no pueden seguir satisfaciéndolas sobre la pobreza, el engaño y la manipulación de un pueblo, al que, desde que inició la explotación minera a finales del año 2012, se le ha expropiado de los recursos que realmente le corresponden como beneficios netos de esas operaciones.
Ahora que pasaremos a una segunda etapa de la explotación, proponemos un alto en el camino, un punto de inflexión entre el pasado y el presente, para que en lo adelante la actividad minera resulte un negocio ganar-ganar; en el que gane el Gobierno, gane Barrick y ganen los dueños del oro.
Pero para que los dueños del oro ganen, necesitan más y mejores empleos, que las autoridades y Barrick garanticen el respeto irrestricto de las normas medio ambientales, que les informen de primera mano sobre el proceso de construcción de la presa y, sobre todo, que reciban los recursos que les pertenecen por concepto del 5% de los beneficios netos de la explotación.
Solamente es viable la construcción de una cuarta Presa de Colas en Sánchez Ramírez, si esta representa la oportunidad para que por primera vez se sientan los principios de la responsabilidad minera en su territorio, de lo contrario, la población debe dar un paso al frente y rechazar tajantemente su construcción.

