El Papa Francisco expresó este lunes su «preocupación» por la detención de sacerdotes católicos en la Nicaragua del presidente Daniel Ortega y pidió que «se busque siempre el camino del diálogo» para superar los problemas.
«Sigo con preocupación todo lo que está ocurriendo en Nicaragua, donde obispos y sacerdotes han sido privados de la libertad. Les traslado a ellos, a su familia ya toda la Iglesia del país mi cercanía en la oración», dijo desde la ventana del Palacio Apostólico tras el rezo del primer Ángelus del año.
«A la oración insistente invito también a todos ustedes aquí presentes ya todo el Pueblo de Dios, mientras espero que se busque siempre el camino del diálogo para superar las dificultades. Recemos hoy por Nicaragua», continuó.
El gobierno sandinista de Daniel Ortega y la Iglesia católica viven momentos de gran tensión, marcados por la expulsión y encarcelamiento de sacerdotes, la prohibición de actividades religiosas y la suspensión de sus relaciones diplomáticas.
Desde el 20 de diciembre, el gobierno arrestó a 13 sacerdotes, incluido el obispo de Siuna (noreste), Isidoro Mora, según religiosos, activistas humanitarios, opositores y medios de prensa nacionales en el exilio.
Deterioro de relaciones
La relación entre la Iglesia y el gobierno se deterioró durante las protestas del 2018, luego de que Ortega acusara a los religiosos de apoyar a los opositores en lo que demostró un intento de golpe de Estado. La represión policial contra las protestas dejó 355 muertos, según datos de la ONU.
Una investigación de la abogada Martha Molina, experta en temas de la Iglesia nicaragüense y exiliada en Estados Unidos, sostiene que desde 2018 hubo 740 ataques contra la Iglesia y que el gobierno ha expulsado, desterrado o prohibido ingresar al país a 176 sacerdotes y religiosas.
Además, el gobierno de Ortega mantiene en prisión al obispo de Matagalpa (norte) Rolando Álvarez, quien en febrero pasado recibió condena a 26 años de cárcel por «traición a la patria». La condena ocurrió tras negarse a partir a Estados Unidos en un avión con 222 opositores excarcelados.

