Palomas usan el hígado como brújula natural

Redacción: Fuente Externa
Paloma en vuelo guiada por magnetismo terrestre

Un descubrimiento científico revela cómo aves detectan magnetismo terrestre mediante células hepáticas especializadas durante largos desplazamientos migratorios complejos.

Rusia.- Científicos identificaron en palomas células hepáticas capaces de percibir el campo magnético terrestre, facilitando orientación precisa durante vuelos extensos, resolviendo un enigma biológico persistente.

El estudio publicado en la revista Science describe que ciertas células inmunes del hígado actúan como una brújula interna altamente especializada para orientación animal.

Estas células, conocidas como macrófagos, procesan glóbulos rojos envejecidos y acumulan hierro, generando propiedades cuánticas que les permiten detectar el magnetismo terrestre con notable precisión.

Los investigadores comprobaron que sin estas células inmunes hepáticas intactas, las palomas pierden completamente su capacidad natural de orientación durante vuelos, afectando su retorno.

El científico Christian Kurts afirmó que fue sorprendente descubrir que células inmunitarias funcionan como sensores magnéticos, revelando un mecanismo previamente desconocido en animales.

¿Dónde se percibe el magnetismo?

Durante décadas, científicos sabían que aves migratorias utilizan el campo magnético terrestre para orientarse, aunque el mecanismo exacto de percepción permanecía sin explicación concluyente.

Teorías previas sugerían que aves detectaban magnetismo mediante moléculas sensibles a la luz en los ojos o partículas en el pico, sin evidencia experimental sólida.

Para identificar la ubicación precisa, investigadores aplicaron técnicas avanzadas como magnetometría de muestra vibrante y separación celular magnética, analizando múltiples órganos en palomas.

Examinaron específicamente ojos, pico y cerebro, además del hígado y bazo, considerando posibles acumulaciones de hierro relacionadas con funciones biológicas internas complejas.

La investigadora Clivia Lisowski indicó que el hígado y el bazo eran candidatos probables por su papel en almacenamiento de hierro tras descomposición celular.

Los resultados confirmaron que el hígado presentaba la mayor concentración de hierro, evidenciando una fuerte respuesta magnética en comparación con otros tejidos analizados.

El investigador Ulf Wiedwald explicó que el hierro forma nanopartículas de óxido, haciendo que células hepáticas reaccionen activamente ante campos magnéticos externos.

Sin células clave no hay orientación

Análisis posteriores identificaron específicamente a los macrófagos hepáticos como responsables directos de la percepción magnética, consolidando el hallazgo científico sobre orientación en aves.

Experimentos con palomas entrenadas demostraron que, tras eliminar estos macrófagos, perdían orientación en días nublados, aunque lograban regresar parcialmente usando señales solares visibles.

La microscopía electrónica mostró que estos macrófagos ricos en hierro están próximos a fibras nerviosas, facilitando transmisión de información magnética hacia el cerebro.

Implicaciones científicas

Según Lisowski, este hallazgo proporciona la primera evidencia concreta de cómo el campo magnético terrestre puede percibirse dentro del cuerpo y transmitirse al cerebro.

El estudio integra procesos biológicos como metabolismo del hierro y comunicación entre sistemas inmunitario y nervioso, ofreciendo una explicación sólida sobre orientación animal natural.

Los investigadores consideran que estos descubrimientos podrían aplicarse a otras especies, incluyendo tiburones, y posiblemente revelar mecanismos similares incluso en seres humanos.

FUENTE: DW

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