Allí el Masacre es un río de callado cauce, las aguas del Dajabón desde la loma del pico de Gallo van a la bahía de Manzanillo, 55 kilómetros de recorrido no alcanzan para tanta historia.
Fuente acuífera con destino compartido que el sufrimiento renombró, al noroeste del territorio de la isla, cuyo proceso social fragmentó.
Hoy ha encontrado otro punto que agita su descenso en un tramo previo a su entrega al Atlántico.
Curso de agua natural sometido por su carácter limítrofe, que el deshacer político alentó, de lo natural al manejo de una desafortunada lucha proselitista y oculto interés económico.
Sus aguas corren nutridas de agitación, en matices y manchas propias de las sociedades de su entorno, bajo los intereses del momento,
Historia, geopolítica y sociedad convierten un recurso natural en punto estratégico, con la importancia sustentada más allá del recurso.
En la cuenca del Masacre se azuza un lecho, por los desafortunados agitadores del desdén, esos que han triunfado con la mentira y el miedo, justo allí los actuales invocadores de la posverdad, ondean otras banderas a sus rebaños en ambas riveras.
Nuevas metáforas del Masacre se suceden, sin reconocer el caprichoso destino de su ruta, tampoco nadie escuchaba el correr de sus aguas, su fauna comprometida se precipitan al llano que le brinda la laguna de saladillo, para agotarse allí.
La patria, el territorio y la población demandan afrontar las realidades propias de su hidrología compartida, antes que nos arrope una crisis mayor que los manejos políticos y migratorios; la de la biodiversidad.
Cuanto se ha dicho en el ámbito global que el medio ambiente no conoce de fronteras, imposible desde nuestra realidad subir los cristales para estar seguros.
Se hace necesario una compensación al uso, al uso mutuo, al peso de cada población, a sus distintos grupos sociales, pero con realidades claras por encima de egos infundados.
Masacre es un río de callado cauce
Recursos, vida y economía demandan nuevos modelos de desarrollo; aún quedan nichos importantes en los procesos de planificación fronteriza.
Donde se ha puesto el olvido, todo hecho puede ser desafortunado.
El momento demanda acción urgente, de peso específico en compromisos diplomáticos bajo visión holística y equilibrada.
A un lado revertir la falta de productividad, y al otro la preservación sin los ruidos de las resonantes salmodias agitadas.
El liderazgo caminar a construir la oportunidad de articular una cooperación territorial ejemplo en el hemisferio para las relaciones de dos naciones.
Reinvindicar el Masacre, un nuevo fluir de sus aguas a la vida, comercio, sanidad y gestión ambiental.
Por José R. Sánchez – Castillo

