Crónica del paso de la antorcha de los XXV juegos Centroamericanos y del Caribe por Sabaneta, Santiago Rodríguez
Texto y fotografías Racso Morejón
La mañana del viernes amaneció distinta en Sabaneta. No era un día cualquiera. Desde temprano, las calles comenzaron a poblarse de rostros expectantes, de banderas agitadas por manos infantiles, juveniles y hasta de la tercera edad. El aire se fecundó de conversaciones que tenían un mismo tema: la llegada al municipio de la antorcha de los XXV juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026. La noticia había corrido de boca en boca durante semanas, por todos los medios de prensa, pero nada se comparaba con la emoción de verla aparecer, encendida, viva, avanzando por las principales vías del municipio como un símbolo de unidad, orgullo y esperanza. De mano en mano de atletas, entrenadores, autoridades civiles y militares, artistas y escritores, comerciantes y pueblo en general…
Balance
Bueno, esto es lo que yo hubiera querido escribir, pero en realidad no fue totalmente así… pero bueno, nada cuesta soñar y aprender de las experiencias…las críticas y la candela que se nos viene encima, y no precisamente de parte de la antorcha de los XXV juegos Centroamericanos y del Caribe, República Dominicana, 2026, cuando de organizar eventos de esta envergadura, impacto social y trascendencia política y deportiva-cultural se trate. Es un secreto a vox populi: Faltó comunicación sustancial y constante por parte de nuestras autoridades y sus respectivos departamentos informativos. Faltó convocatoria efectiva para concentrar a nuestro pueblo en lo que pudo ser el colofón de una actividad única de su tipo en la provincia, deporte, empresariado y cultura literalmente bajo una misma antorcha. Todo un gran símbolo de desarrollo integral. Para muchos incluso faltó mayor presencia de atletas que no fueron debidamente tenidos en cuenta, aunque hubo sí, representantes para algunas disciplinas. Todo esto debió haberse tenido muy pendiente. Porque en esta ocasión, el Comité Olímpico determinó una estructura mucho más inclusiva para el desfile. Así de simple. Y las oportunidades se aprovechan si o sí.
Sabaneta: escenario y protagonista
Ahora, no obstante, en la medida que transcurrían las horas de la mañana del pasado viernes cinco de junio, las instituciones públicas, los centros educativos, algunos clubes deportivos y las organizaciones comunitarias y gremios empresariales fueron ocupando su espacio en el itinerario que iba a recorrer la antorcha. El pueblo se convirtió en escenario y protagonista.
Algunos comerciantes cerraron momentáneamente sus negocios para presenciar -y participar- el acontecimiento; estudiantes y profesores, aunque de vacaciones algunos, abandonaron por un instante la rutina académica para convertirse en espectadores privilegiados y entusiastas de otro capítulo histórico en el municipio; deportistas veteranos y jóvenes promesas, gremios como los de la Salud, Educación, los Bomberos, Defensa Civil, INAPA, Ministerio de la Mujer, Cultura, comerciantes en general, juntas de vecinos, militares y policías y todo un entramado intergeneracional… compartieron una misma ilusión, conscientes de que esa llama representa décadas de esfuerzo, sacrificio y sueños colectivos.
Ovación en Sabaneta
Cuando finalmente la antorcha llegó a territorio sabanetero, una ovación espontánea recorrió la multitud. La antorcha fue recibida por Félix Marte, en calidad de Alcalde del Municipio Sabaneta, su próximo portador fue el destacado atleta olímpico Yoel Tapia, quien pasó la tea centroamericana a Germán Castro y este a Modesto Taveras ambos en representación de ABASARO; para posteriormente, a golpe de merengue, ponerla en las manos de Fefita…La Grande, quién si no… y no podía ser de otra manera si era precisamente la merenguera mayimbe de la provincia quien aportaba festividad y lucidez a este recorrido y entrega en Sabaneta de la preciada antorcha, en un hecho muy singular porque trenzaba en la actividad deportiva a los artistas y escritores de la provincia como un símbolo, otro más, de crecimiento cultural en el más amplio sentido de la palabra.

La cultura del deporte o el deporte como entrenamiento para la cultura física e intelectual, diría un literato. Razones por la cual se designó al escritor, poeta e investigador Papo Fernández para representar al gremio de los intelectuales en el municipio, quien hizo extensiva la invitación a las escritoras Yadira Rivas y Sandra Fernández, quienes hicieron suyo con entusiasmo uno de los primeros relevos en consonancia con ese gesto de reconocimiento al desarrollo cultural, deportivo y económico de la provincia.
El avance de la llama
En lo sucesivo el fuego ceremonial avanzaría escoltado por atletas locales y representantes de diversas disciplinas deportivas. En lo adelante cada relevo era recibido con aplausos, fotografías y expresiones de orgullo, júbilo y expectación. La llama parecía transportar consigo la memoria de generaciones enteras que encontraron en el deporte una vía para la superación personal y el desarrollo comunitario.
El recorrido se convirtió en una verdadera celebración ciudadana. A lo largo de las calles, las familias salían de sus hogares para saludar el paso de la antorcha. Los niños, jóvenes y adultos levantaban sus celulares para capturar momentos de regocijo; los mayores observaban con emoción cómo su pueblo volvía a ser parte de una historia deportiva de alcance regional. La energía colectiva era palpable. No se trataba solamente de una mera actividad protocolar y ya; era la manifestación de un sentimiento de pertenencia que unía a todos bajo un mismo símbolo. El deporte es por antonomasia uno de los emblemas de paz más universales desde la antigüedad que se conocen, y uno de los más efectivos.
Parada central
La parada central reunió a una amplia representación de la sociedad sabanetera. Allí estuvieron presentes autoridades provinciales y municipales, representantes del gobierno central, dirigentes deportivos, empresarios, miembros de la sociedad civil organizada, gestores culturales, educadores y comunicadores, artistas aficionados y monitores. También participaron destacados escritores e intelectuales de la provincia, quienes reconocieron en el deporte una expresión fundamental de la identidad y la cultura de los pueblos.
La Cooperativa Sabaneta Novillo (Coopsano), una de las instituciones de mayor arraigo e impacto social en la provincia, se hizo presente respaldando la actividad y reafirmando su compromiso con las iniciativas que promueven el desarrollo humano, la educación y la integración comunitaria. Junto a ella participaron organizaciones empresariales, entidades educativas y diversas instituciones que han contribuido históricamente al fortalecimiento del tejido socioeconómico de Santiago Rodríguez.

Gran momento
Uno de los momentos más significativos ocurrió durante el acto protocolar, cuando la antorcha fue recibida por representantes de distintos sectores de la comunidad. La imagen resumía el espíritu de la jornada: autoridades, líderes comunitarios, servidores públicos, atletas activos y veteranos y ciudadanos comunes compartiendo el honor de custodiar la llama deportiva. Todos sentían la necesidad convulsiva de sentir entre sus manos el hachón deportivo. El fuego, elevado hacia el cielo, parecía simbolizar las aspiraciones de una provincia que ha sabido construir su identidad sobre los valores del trabajo, la solidaridad y la perseverancia. Así lo estoy aprendiendo día a día junto a ustedes, así me lo está demostrando lo más granado de esta sociedad santiagorrodriguense, y así lo estoy sintiendo en el diario acontecer de mis días entre ustedes.
La presencia de la mascota oficial de los juegos deportivos fue otro atractivo que aportó un componente festivo adicional al evento y despertó sonrisas en entusiasmo entre niños y adultos. Representada en el Barrancolí, esa avecilla endémica del país cuyo plumaje le da colorido esperanzador al entorno. Fotografías, abrazos y saludos espontáneos acompañaron cada aparición de la mascota, convirtiéndola en una de las figuras más solicitadas de la jornada. Su participación reforzó el carácter inclusivo y familiar del evento, acercando aún más la celebración a la ciudadanía.
Estela de entusiasmo
A medida que el recorrido continuaba, la antorcha fue dejando tras de sí una estela de entusiasmo. Cada tramo parecía fortalecer el vínculo entre la comunidad, el gremio empresarial y el acontecimiento deportivo que se aproxima. Los aplausos no disminuyeron. Por el contrario, crecían en intensidad conforme más y más personas se sumaban al trayecto. La llama se convirtió en un punto de encuentro entre generaciones, entre quienes alguna vez representaron a la provincia en competencias deportivas y quienes sueñan con hacerlo en el futuro.
Durante los discursos, las autoridades destacaron la importancia histórica de que la República Dominicana vuelva a ser sede de unos juegos Centroamericanos y del Caribe. Se recordó que el deporte no solo forma atletas, sino ciudadanos comprometidos con valores como la disciplina, el respeto y la excelencia. Asimismo, fue resaltado el papel de las provincias en el éxito de este proyecto nacional, subrayando que la organización de Santo Domingo 2026 es una responsabilidad asumida y compartida por todo el país.

Al concluir la jornada, Sabaneta había vivido mucho más que una ceremonia de recibimiento de la antorcha de los XXV juegos Centroamericanos y del Caribe. Había protagonizado una demostración de identidad y sentido de partencia colectiva. El paso de la antorcha dejó imágenes imborrables: niños corriendo junto al recorrido, atletas portando con orgullo el símbolo de los Juegos, autoridades compartiendo espacio con ciudadanos comunes y una comunidad celebrando su pertenencia a una nación que se prepara para recibir a los mejores deportistas de la región.
A modo de epílogo
Esta crónica tendría un epílogo que por responsabilidades de este redactor con uno de sus programas radiales no pudo vivir, más bien sufrir, en carne propia. Pero intentaré resumirla de la lectura realizada posteriormente en varios comentarios suscitados en redes sociales. Desgraciadamente este evento no obtuvo los resultados finales que debieron ser tenidos en cuenta por muchos de los organizadores, gestores, promotores y población en general. Una representación de una gala artística se había preparado para dar cierre festivo y cultural a la galanura deportiva, y no sucedió así para sorpresa de los estudiantes, artistas aficionados, familiares de estos jóvenes talentos que con sumo entusiasmo se prepararon para el magno acontecimiento. Triste y desconsolador acontecimiento. No se debió dejar sin público al talento artístico y cultural del municipio. Sírvanos esta amarga experiencia como aprendizaje para replantearnos futuras manifestaciones de esta índole. Consolidemos los roles de los departamentos de comunicación de nuestras instituciones. Reciban de manera asertiva estas humildes y respetuosas reflexiones que les comparto.
Cuando la llama emprendió su camino hacia el siguiente destino, quedó en el ambiente una sensación difícil de describir. Era la satisfacción de haber sido parte de algo trascendente; la certeza de que, aunque el fuego continuara su ruta, una parte de su energía permanecería encendida en el corazón de los sabaneteros. Porque la antorcha no solo transporta y simboliza una llama deportiva y su espíritu de fraternidad, ella porta además consigo los sueños, la historia y el orgullo de una provincia que salió a las calles para demostrar que también forma parte inobjetable de su gran recorrido hacia Santo Domingo 2026.

