El experto en relaciones internacionales y académico Iván Gatón advirtió sobre el retorno de un mundo dominado por esferas de influencia de los imperios, donde en América Latina primará el corolario Trump sobre la tradicional doctrina Monroe.
Gatón ofreció estas declaraciones durante una entrevista en el programa Esferas de Poder, conducido por el periodista Federico Méndez. El espacio se transmite los domingos, de 8:00 a 9:00 de la mañana, por RNN Canal 27.
Según el académico, la coyuntura actual refleja una lucha geopolítica abierta, especialmente en Venezuela, donde aseguró que existe una fuerte presencia de China y Rusia, actores que compiten directamente con la influencia de Estados Unidos.
Diplomacia debilitada y nuevo equilibrio global
Gatón sostuvo que la diplomacia tradicional se encuentra debilitada, como resultado del auge de nuevas potencias y el debilitamiento del multilateralismo. Indicó que este escenario no se corresponde con las fuerzas que hoy marcan el rumbo geopolítico de una nueva etapa de la historia humana.
A su juicio, el expresidente estadounidense Donald Trump ha dejado claro que, en el siglo XXI, el mundo se encamina hacia un orden internacional basado en esferas de influencia, dominado por grandes imperios con intereses estratégicos definidos.
Venezuela en el centro de la disputa
Al referirse a la situación de Caracas, Gatón afirmó que en Venezuela confluyen intereses chinos, rusos e iraníes, bloques que identificó como antagónicos a Estados Unidos. Añadió que este contexto debe analizarse considerando que el chavismo acumula más de 25 años en el poder.
En ese marco, planteó que resulta clave observar la posición del grupo político predominante en Washington, frente a un escenario regional cada vez más complejo y polarizado.
Contexto adicional
Gatón citó declaraciones del secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, quien ha señalado que “el problema en Venezuela sólo tiene una verdadera solución: el camino de la paz y del reconocimiento mutuo”.
Recordó que, según esa visión, las partes deben enfocarse en la reconciliación y en la construcción de una visión común de país, más allá de intereses personales o de grupos políticos, como única vía para una salida sostenible a la crisis venezolana.

