Hermanas Mirabal es una provincia vinculada de manera inseparable a la historia democrática de la República Dominicana. Su nombre representa valentía, dignidad y conciencia nacional. Sin embargo, esa memoria también puede proyectarse hacia el futuro mediante una economía basada en la agricultura, la agroindustria y la exportación de productos con identidad territorial.
Así lo plantea Pablo Ulloa, Defensor del Pueblo de la República Dominicana, en una columna publicada en el periódico Diario Libre, donde analiza el potencial de la provincia para generar mayor valor a partir de sus recursos productivos.
El cacao ocupa un lugar central dentro de esa oportunidad. La provincia ya posee experiencia agrícola y capacidad exportadora, pero todavía puede avanzar hacia etapas de mayor rentabilidad. En lugar de limitarse a vender grano, puede procesarlo y convertirlo en chocolate, manteca, polvo, bebidas o ingredientes para la industria alimentaria.
Ese cambio implica mucho más que instalar maquinarias. Requiere calidad desde la finca, una fermentación adecuada, control de humedad, trazabilidad, certificaciones, diseño de empaques y una estrategia comercial capaz de posicionar el origen del producto.
Ulloa señala que la productividad moderna no debe medirse solo en volumen. También debe considerar el precio recibido por el productor, la reducción de pérdidas, la cantidad de empleos creados, la participación de mujeres y jóvenes y el porcentaje de valor que permanece en la comunidad.
Una marca territorial
Hermanas Mirabal puede aprovechar además su identidad histórica como parte de una marca territorial. Los mercados valoran cada vez más el origen, la historia y el impacto social de los productos. La provincia tiene una narrativa reconocible que puede acompañar su oferta agrícola sin convertir su legado en un simple recurso comercial.
Para lograrlo, se necesita una estrategia conjunta. Las asociaciones deben fortalecer sus capacidades técnicas; las empresas deben invertir en transformación; los jóvenes necesitan formación especializada; y el Estado debe facilitar infraestructura, financiamiento, registros sanitarios, laboratorios y promoción internacional.
La reflexión de Pablo Ulloa conecta productividad y dignidad. Una provincia que representa tanto para la historia dominicana también debe aspirar a generar oportunidades a la altura de su legado.
Hermanas Mirabal no solo puede exportar cacao. Puede exportar calidad, identidad y una visión de desarrollo en la que el valor generado por la tierra permanezca más cerca de quienes la trabajan.

