Las autoridades sanitarias de Estados Unidos ampliaron la aprobación del medicamento Addyi, una píldora diaria diseñada para tratar el bajo deseo sexual femenino.
El medicamento podrá ser usado ahora por mujeres mayores de 65 años que han pasado por la menopausia.
El anuncio fue realizado este lunes por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), que extendió la indicación del fármaco más allá de su uso original en mujeres premenopáusicas.
Addyi fue aprobado por primera vez en 2015, hace una década, para mujeres que reportaban estrés emocional asociado a un bajo deseo sexual.
Un medicamento con historial controvertido
Addyi es comercializado por Sprout Pharmaceuticals, empresa con sede en Raleigh, Carolina del Norte.
Al momento de su lanzamiento, se esperaba que el fármaco se convirtiera en un producto destacado dentro del área de salud sexual femenina.
Sin embargo, su adopción ha sido limitada.
El medicamento presenta efectos secundarios como mareos y náuseas, y cuenta con una advertencia de seguridad en caja, el nivel más alto emitido por la FDA.
Esta alerta indica que mezclar Addyi con alcohol puede provocar una caída peligrosa de la presión arterial y desmayos.
Ventas limitadas y nuevas alternativas
Debido a estas advertencias y a su eficacia considerada modesta, las ventas de este medicamento han sido reducidas.
En 2019, la FDA aprobó un segundo tratamiento para la baja libido femenina, una inyección de uso ocasional que actúa sobre un conjunto distinto de sustancias químicas del cerebro.
Addyi actúa sobre neurotransmisores relacionados con el estado de ánimo y el apetito, diferenciándose de medicamentos como la Viagra, que actúan directamente sobre el flujo sanguíneo.
Debate médico y diagnóstico complejo
El bajo deseo sexual persistente, conocido como trastorno del deseo sexual hipoactivo, ha sido reconocido desde la década de 1990. Encuestas indican que afecta a una proporción significativa de mujeres en Estados Unidos.
No obstante, su diagnóstico sigue siendo objeto de debate.
Especialistas señalan que antes de recetar medicamentos, los médicos deben descartar problemas de pareja, condiciones médicas, depresión u otros trastornos mentales.
Algunos psicólogos sostienen que el bajo deseo sexual no debería considerarse una condición médica.
La FDA rechazó Addyi en dos ocasiones antes de aprobarlo en 2015, citando preocupaciones sobre su eficacia y seguridad.
Su autorización final se produjo tras una intensa campaña de presión, que vinculó la falta de tratamientos para mujeres con un tema de equidad en salud.
Fuente: CNN

