La instalación de la primera planta de valorización de residuos sólidos en República Dominicana, operada por Vermont en la provincia La Altagracia, marcó un antes y un después en la gestión ambiental del país.
Según explicó Aslyn Taveras, encargada de Responsabilidad Social y Sostenibilidad, antes de este proyecto predominaban las quemas indiscriminadas en vertederos a cielo abierto, una práctica que afectaba directamente la salud pública y el sector turismo, principal motor económico de la zona este.
La iniciativa surgió como respuesta a esta problemática ambiental, explicó Taveras al hablar en Voces Sostenibles, de la plataforma El Nuevo Diario Podcast. Destacó que esa iniciativa tomó mayor impulso tras la promulgación de la Ley 225-20, normativa que promueve una gestión integral de residuos sólidos y fomenta soluciones sostenibles en el país.
De vertedero a relleno sanitario: un cambio estructural
Taveras explicó que un vertedero es un espacio donde los residuos se depositan sin control ambiental, mientras que un relleno sanitario es una infraestructura diseñada bajo criterios de ingeniería para aislar, tratar y manejar los desechos de forma técnica y segura.
La planta de Vermont no solo procesa los residuos, sino que también funciona como relleno sanitario, garantizando controles que evitan la contaminación del suelo, del aire y de las fuentes de agua. Este modelo fortalece la transición hacia la economía circular en República Dominicana, dejando atrás el esquema lineal de “consumir y desechar”.
La ejecutiva enfatizó la importancia de la clasificación desde el origen, tanto en hogares como en empresas. Aplicar las tres erres: reducir, reutilizar y reciclar es fundamental, siendo la reducción la acción más importante.
“Reducir el consumo de desechables, especialmente plásticos y foam, es clave para la sostenibilidad y la salud”, sostuvo.
Impacto económico y expansión turística
Además del impacto ambiental, la empresa ha generado más de 250 empleos formales, convirtiéndose en un motor de desarrollo en La Altagracia.
Actualmente, Vermont avanza en la apertura de un nuevo relleno sanitario en Puerto Plata, provincia con un creciente dinamismo turístico. Esta expansión fortalecerá la infraestructura ambiental en una región estratégica para el turismo dominicano.
La compañía opera bajo supervisión del Fideicomiso DO Sostenible, entidad que garantiza transparencia en el pesaje de residuos y cumplimiento de la normativa ambiental.
Recuperación de materiales y reducción de emisiones
Entre los materiales que la planta logra reincorporar al mercado destacan cartón, plástico PET y HDPE, latas de aluminio, envases tetrapack y biomasa de poda. Parte de esta biomasa es utilizada por San Pedro Bioenergy para generación energética.
Asimismo, Vermont desarrolla un proyecto de captura y aprovechamiento de biogás, reduciendo emisiones de metano y contribuyendo a la lucha contra el cambio climático.
El foam, sin embargo, continúa siendo uno de los mayores retos ambientales debido a su alto volumen, bajo peso y dificultad de reciclaje.
Un aspecto distintivo del modelo de Vermont es la inclusión femenina: todas las clasificadoras de la planta son mujeres, promoviendo equidad de género en la gestión ambiental.
Respecto al sargazo en el Caribe, la empresa no está autorizada para su disposición final en rellenos sanitarios. No obstante, puede apoyar en labores de limpieza para hoteles, mientras que su manejo corresponde a proyectos especializados liderados por otros actores.
Un compromiso compartido
Taveras concluyó con un llamado a la ciudadanía: la economía circular no es solo responsabilidad empresarial, sino un compromiso colectivo. Clasificar correctamente y reducir el consumo de desechables son acciones que impactan directamente en la sostenibilidad del país.
Con esta iniciativa, Vermont reafirma su compromiso con la educación ambiental, la gestión sostenible de residuos y la reducción del impacto climático en República Dominicana.
Fuente: ND.

