Por Felipe Mora
Me llamaron poderosamente la atención todas y cada una de las experiencias que tuvo el periodista Ruddy L. González en sus contactos profesionales con las más renombradas figuras del poder político en la República Dominicana del último medio siglo. Con cada uno hay lecciones de vida, y de aprendizaje.
Sin importar que dé seguimiento a temas políticos, todo periodista acucioso, todo reportero que se esté iniciando en este oficio -a veces tan apasionante-, debe dar lectura a los distintos temperamentos que muestran en esos encuentros figuras como Joaquín Balaguer, Juan Bosch, Salvador Jorge Blanco, Jacobo Majluta, Antonio Guzmán, Hatuey Decamps, Leonel Fernández, Danilo Medina, Luis Abinader, y también el entonces alcalde Roberto Salcedo.
Este sábado 12 de septiembre terminé de leer el libro-memorias titulado “Prensa Vs Poder, de Bosch a Abinader, 60 años de Democracia”, de la autoría del veterano periodista Ruddy L. González.
En 10 capítulos contenidos en 666 páginas, Ruddy expone su vasta experiencia –primero como reportero por espacio de casi 20 años, y luego como ejecutivo de medios, en especial cuando se desempeñó como jefe de redacción y luego como director de Ultima Hora-. Aunque él, a todo lo largo de sus memorias, es reiterativo que siempre se considera reportero, algo que yo defiendo a capa y espada.
Algunas citas
“Lo escrito en este libro son mis apreciaciones personales”, manifiesta con sinceridad el autor en lo que se refiere a la presentación de sus memorias (página 22).
Y más adelante agrega: “Lo que narro aquí, reitero, es lo que he vivido y las experiencias que he ganado como periodista” (página 22). Es una confesión de alto peso específico.
En los 12 años que me tocó trabajar junto a Ruddy en el periódico Ultima Hora, pude aquilatar la enorme capacidad que él tiene para olfatear dónde está la noticia ante cualquier hecho o circunstancia. Lo mismo que su depurado ejercicio como analista. Siempre traté de aprender más allá de lo que imponía el contacto cotidiano en la redacción.
Mientras se desempeñó como director de ese medio vespertino, las páginas del diario estuvieron abiertas a todos los sectores nacionales, sin distingo de banderías políticas, económicas, religiosas o de otra índole.
Como todo periodista bien curtido en el oficio, tuvo y ha tenido sus detractores. Pero su crecimiento como profesional y como persona radica en que nunca guarda rencores contra quienes le adversan.
A Ruddy se lo he comentado en varias oportunidades, en el sentido de que él es “mi reaccionario favorito”. ¿Porqué? Sencillo, él siempre habla de cara al sol en cuanto a su posición de defender causas que para otros son un terrible dilema.
Lo mismo en cuanto a que él defiende a rajatablas quienes son sus amigos. Ruddy siempre ha tenido excelentes contactos con estamentos militares, de la seguridad, de la alta dirigencia política. En fin, incluso con los que detentan y han detentado el poder a través de su dilatada carrera como periodista, que ya casi arriba a las seis décadas.
Esos vínculos le han colocado en la mirilla de ser uno de los periodistas mejor informados en toda República Dominicana. Algo entendible, aunque tenga sus cuestionamientos por parte de detractores.
Trayectoria de Ruddy
Ruddy se inició en el periodismo a los 17 años, y tuvo la enorme ventaja de que esos comienzos fueron de la mano de connotados periodistas, como Germán Ornes, Cuchito Álvarez y Jaime Lockward, en la siempre codiciada escuela-redacción que fue y ha sido el periódico El Caribe.
El autor de Prensa Vs Poder plasma en sus memorias que se crio en un hogar cristiano, donde se vivía siempre en armonía familiar, algo que toda persona debe valorar en este complicado mundo en que nos desenvolvemos hoy día.
El libro-memorias de Ruddy L. González está circulando, ya se encuentra al alcance de muchas manos. Pero todavía queda mucha gente que debe tenerlo consigo. Porque, si no es una necesidad, podría aspirar a serlo.

