Anuncio redefine control energético y genera dudas sobre soberanía y legalidad.
Estados Unidos. – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunciaron un acuerdo que otorgaría a Washington el control mayoritario de 17 yacimientos petroleros. La iniciativa incluye más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas, equivalentes a cerca del 21,5% del total venezolano.
Según estimaciones oficiales, estas reservas superan incluso las existentes en territorio estadounidense, lo que refuerza la magnitud del pacto. Trump calificó el convenio como “el mayor acuerdo petrolero de la historia”, destacando su impacto en el suministro energético y en los precios de los combustibles.
Impacto energético y económico
El mandatario aseguró que el acuerdo “más que duplica” las reservas petroleras de Estados Unidos, lo que podría traducirse en una reducción sostenida del precio de la gasolina. Además, subrayó que la operación no implicaría costos para los contribuyentes estadounidenses.
Por su parte, Delcy Rodríguez detalló que el plan contempla una inversión superior a US$100.000 millones y generaría más de US$209.000 millones en tributos para el Estado venezolano. La ejecución estará a cargo de operadores privados, quienes desarrollarán los 17 campos estratégicos incluidos en el convenio.
Producción, inversión y recuperación
Rodríguez afirmó que el acuerdo busca incrementar significativamente la producción de crudo y acelerar la recuperación de la industria petrolera venezolana. El país, que llegó a producir más de tres millones de barriles diarios hace dos décadas, actualmente mantiene niveles cercanos a 1,25 millones.
Las autoridades destacan que la iniciativa permitirá modernizar infraestructura clave como refinerías, oleoductos y puertos. El objetivo es posicionar nuevamente a Venezuela como potencia energética, con impacto en el mercado internacional.
Falta de detalles y dudas legales
A pesar del anuncio, persisten interrogantes sobre el alcance jurídico del “control mayoritario” mencionado por Estados Unidos. Tampoco se han identificado las empresas privadas participantes ni los términos exactos del reparto de ingresos.
Expertos advierten que el modelo podría generar cuestionamientos legales en Venezuela, ya que la legislación vigente no contempla el arrendamiento de áreas petroleras. Sin embargo, reformas recientes abren la puerta a empresas mixtas y contratos de producción compartida.
Contexto político y geopolítico
El acuerdo se enmarca en un proceso de acercamiento entre Washington y Caracas, tras meses de negociaciones y cambios políticos internos. Estados Unidos ha impulsado reformas para facilitar la inversión extranjera y garantizar el acceso a crudo venezolano.
Al mismo tiempo, este escenario ha generado críticas por la posible pérdida de soberanía y la creciente influencia estadounidense en la gestión de los recursos energéticos del país.

