Por Ramón Enrique (Moncito) Torres*
Los primeros habitantes de que se tiene constancia en la zona alta de Santiago Rodríguez se instalaron en esas comunidades entre los años 1850 y 1860.
Desde San José de las Matas, se dirigían a la zona buscando miel de abejas y cazando animales silvestres, principalmente puercos cimarrones. Decidieron construir algunos ranchos para pasar estadías de algunas semanas y hasta por meses. Así se fueron estableciendo y comenzaron a sembrar café y a realizar los llamados conucos.
Aquellas generaciones vivieron y pasaron varios gobiernos y sistemas políticos. Vieron pasar a Lilís, la época de los bolos y “rabuses”, con la correspondiente inestabilidad de los gobiernos. Vivieron también la intervención norteamericana de 1916, el proceso de desocupación, el gobierno de Horacio Vásquez, luego la era del trujillato, y así transcurrió el tiempo hasta el 1956.
El 23 de julio de ese año se realizó el saneamiento catastral en Higüerito y Toma, parcela número 4, porción D, en Arroyo Colorao, a nombre de Eugenio Torres, hermano de mi abuelo.
8 años después, el 15 de mayo de 1964, se realizó el registro del derecho de propiedad de tres cuadros de terrenos de áreas indeterminadas, en la parcela número 4, porción D, a nombre de los señores Miguel Andrés Torres (mi abuelo), Eugenio Torres y Francisco M. Torres.
Cita del Tribunal de Tierras
Transcurrió un largo período hasta que llegamos al 8 de octubre del 1987. Para esa fecha se recibió en la zona una citación para audiencia el día 13 de noviembre, por el Tribunal de Tierras de Montecristi. Para esa fecha se convocó a los 34 miembros de la Asociación La Promoción, de Los Amaceyes.
Ese mismo mes de noviembre de 1987 el presidente Balaguer realizó una visita a la comunidad de El Naranjito, de Villa Los Almácigos, Santiago Rodríguez. La oportunidad fue aprovechada por una comisión de los campesinos, encabezada por el señor Rafael A. Rodríguez, para denunciar los intentos de despojo de nuestras tierras.
¿Qué dijo Balaguer? Cito: «En ocasiones no se toma en cuenta el elemento principal para determinar la legitimidad de una propiedad, que es la posesión». «No es posible que una familia campesina que haya vivido cien años en un pedazo de tierra, pueda ser despojada por ninguna imposición de carácter legal, cualquiera que sea».
Pero Balaguer fue más allá: «En consecuencia, no la abandonen ni se dejen quitar una sola pulgada de esas tierras en virtud de nada, ni siquiera de una sentencia del Tribunal de Tierras, porque esa sentencia si se expide, sería enteramente inhumana, arbitraria e ilegítima».
Lucha en la zona alta
Luego, por medio de las organizaciones campesinas, en el año 1988 iniciamos un proceso de movilización social ante el Tribunal de Tierras de Montecristi. Esa vez logramos que se trasladaran por 5 días a los salones del Ayuntamiento de San Ignacio de Sabaneta, en Santiago Rodríguez, y por 5 días más a la comunidad de El Aguacate de Toma, Santiago Rodríguez, para el conocimiento del nuevo saneamiento de las parcelas números 2, 3, 4 y 5 (parte) del D.C. número 2, del municipio San Ignacio de Sabaneta, provincia Santiago Rodríguez. Esa vez, alrededor de 500 familias hicieron reclamaciones de sus predios.
Pero ahí no paró el asunto. Necesitamos continuar las acciones de luchas y protestas a finales de 1991 y los primeros meses del 1992. Fueron meses de fuertes enfrentamientos ante los intentos de Credibanca, a través de Conifor, con dirección del actual senador por La Vega, Ramón Rogelio Genao, por desarrollar un proyecto forestal en la comunidad de Loma de Cana, en Cidra de Toma.
Gracias a la unidad y a la lucha de los campesinos, la solidaridad y el apoyo de organizaciones e instituciones públicas y privadas, así como al apoyo incondicional del Director General de Foresta en ese momento, Pedro de Jesús Candelier, logramos sacar a esos intrusos de nuestra zona.
Nos nos dejan en paz
Hoy nuevamente vuelve la incertidumbre. Ahora aparece el exdiputado por Sánchez Ramírez, Alejandro Jerez Espinal, con intentos de realizar un deslinde en terrenos que son ocupados por más de cien años por los campesinos. Y nosotros preguntamos: ¿Pero es que los campesinos de la zona alta de Toma, de Santiago Rodríguez, no vamos a salir de este calvario al que nos tienen sometidos estos invasores de cuello blanco, por el hecho de tener poder económico y político? ¿Hasta cuándo?
*Moncito Torres es líder campesino de la cuenca alta de la Presa de Monción.

