Por Nicolás Almonte*
Los asesores de campaña recomiendan a los candidatos enfocarse en las comunidades donde hay mucha gente. Estratégicamente tienen razón, pero esa razón no es justa.
En la República Dominicana todo se mueve y acelera en torno a las campañas políticas. Por ello, los gobernantes históricamente dejan de atender necesidades perentorias y de conservación ecológica, que son apremiantes y que deben ser enfrentadas abiertamente con medidas de protección y conservacionistas que aseguren el futuro de estos dos tercios de isla, ante el desastre ecológico que reina en el lado haitiano.
Los candidatos presidenciales visitan al municipio de Monción y luego, por lo general no regresan, a menos que quieran re-postularse y seguir en el poder, repiten las mismas promesas incumplidas y se retiran nuevamente, para nunca más volver. Eso muestra y demuestra el olvido tradicional de los gobiernos, en cuanto al manejo, conservación y sostenibilidad de los tantos recursos naturales que además de la belleza tiene la sierra de la cordillera central en sus municipios.
Como botón de muestra podemos citar, Palero, Cenoví, La Laguna, todos de la sierra nuestra. Esos terrenos en los años 50, 60 y 70, eran explotados por compañías madereras que no sembraban bosque sustituto, pero que construyeron puentes de bajo presupuesto para poder penetrar en el bosque virgen, dejando también buenos caminos vecinales trazados para permitir el acceso.
Luego llegó la construcción de la Presa de Monción, que ha dejado al municipio paradójicamente sin agua. Posteriormente, la administración de Danilo Medina hizo el asfaltado de la Carretera hasta La Leonor y dejó un proyecto de 23 kilómetros, cubicados y pagados, pero que la actual administración no le ha dado seguimiento ni le ha dado el debido interés a su terminación. Tres son las obras inconclusas que reclaman los comunitarios de nuestra sierra: la terminación del tramo carretero a Cenoví, el acueducto por gravedad y el Puente sobre el río Cenoví.
Los campesinos y productores del campo son maltratados y tienen muy poca o ninguna motivación y participación del Estado. Mientras tanto, la sierra perece, por esta y otras causas, como la explotación maderera irresponsable, el conuquismo, de una cada vez más creciente presencia poblacional haitiana ilegal y por los cambios que están teniendo los mercados globales y la lentitud y retraso en la cadena de suministros.
La zona del Río Mao, en Cenoví, es un verdadero paraíso perdido. Duele ver desfallecer aquella belleza natural exuberante ante la indiferencia oficial. Por ello se han avanzado iniciativas con el lema SABOR, para las cuatro provincias de la zona, y con la Agencia de Cooperación Internacional Japonesa, JICA, con el Clúster del Cibao y Puerto Plata, y la participación decidida del fenecido Canciller de la Universidad Tecnológica de Santiago, Doctor Príamo Rodríguez Castillo, hemos implementado La Ruta del Casabe y de El Cafecito de Santiago Rodríguez.
En la actualidad, mayormente cuando llueve, el acceso a esas regiones es bastante difícil. No bastan vehículos de doble tracción, los cuales, con gran dificultad permiten llegar a esas localidades. Las carreteras no están terminadas, solo afirmadas en relleno, por lo que requieren una inversión, junto al control y la aplicación de la ley a los depredadores nacionales y extranjeros que se dedican a la crianza de vacas, que deben ser sustituidas por la siembra de café de altura y otros cultivos que van a asegurar la permanencia del bosque tropical húmedo, por las décadas futuras.
En esos terrenos, se están construyendo modernas Cabañas o casas de campo con todas las comodidades, mientras que el exsenador Antonio Cruz, con recursos propios y apoyo estatal, ha mejorado el acceso de algunos caminos vecinales, pero no es suficiente, se necesita un trabajo social, la intervención enérgica, dentro del marco de las Leyes y desburocratizar el manejo del medio ambiente y los recursos naturales, mientras la voz del pueblo de las comunidades afectadas y abandonadas por el Estado, dice, que fluye dinero que asegura la impunidad y una relativa libertad de que cada quien haga lo que sea de su conveniencia.
*El autor es el pionero en la modernización de la industria del casabe en Monción.

