La tensión entre Estados Unidos y Venezuela se intensificó este 3 de enero luego de una operación militar estadounidense que resultó en la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y en el anuncio del mandatario estadounidense Donald Trump de que Washington gobernará temporalmente Venezuela hasta que se produzca una “transición pacífica” hacia un nuevo orden político.
Trump declaró que la intervención busca asegurar una transición “segura, adecuada y sensata” y que altos funcionarios del gobierno estadounidense supervisarán el proceso político en el país suramericano mientras se trabaja con actores de la oposición y expertos internacionales.
EE. UU. asume reglas de transición
En rueda de prensa desde Mar-a-Lago, Trump explicó que el país gobernará Venezuela “hasta que podamos llevar a cabo una transición pacífica”, mencionando también planes para incentivar inversión petrolera estadounidense en infraestructuras clave y potencialmente involucrar a empresas del sector energético para reactivar la industria petrolera local.
El presidente estadounidense además advirtió que, si es necesario, las fuerzas armadas de EE. UU. están listas para tomar medidas adicionales para impedir que los allegados de Maduro recuperen el poder, describiendo el operativo como una de las más sofisticadas acciones militares estadounidenses en décadas.
Respuesta del gobierno venezolano
Contrario al discurso de Trump, la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, afirmó en una declaración pública que Maduro sigue siendo “el único presidente legítimo” del país y rechazó la intervención extranjera, calificándola como una violación de la soberanía nacional y una afrenta al pueblo venezolano.
Rodríguez pidió calma y unidad nacional y señaló que Venezuela no será colonia de ninguna nación, subrayando que las instituciones venezolanas continuarán defendiendo la soberanía del país ante lo que describió como una agresión externa.
Reacciones y contexto regional
La operación militar y el anuncio estadounidense han generado un fuerte debate internacional, con reacciones encontradas en distintas capitales del mundo. Algunos sectores ven la acción de EE. UU. como una intervención directa con riesgos geopolíticos y legales, mientras que otros ciudadanos venezolanos, tanto dentro del país como en el exterior, se manifestaron entre celebraciones y protestas según su posición política.
El choque de posturas refleja una crisis política y diplomática de alto impacto, en la que la legitimidad del poder en Venezuela y el papel de potencias externas se han convertido en el centro de la discusión global.
Contexto adicional
La Constitución venezolana contempla mecanismos para declarar vacancia presidencial y sucesión, pero la intervención militar extranjera y la captura de un jefe de Estado han sido calificadas por expertos como un caso sin precedentes recientes en la región, con implicaciones potenciales para la seguridad y estabilidad de América Latina.
Fuente: DW.

