Este colaborador invita a descubrir Hagroeca Jungla Verde, donde naturaleza, familia, sostenibilidad, bienestar y esperanza siempre florecen
Por Andrés Peralta Gómez
Hace 36 años llegamos a esta tierra. No llegamos con grandes recursos ni con un proyecto escrito sobre papel. Llegamos con voluntad, con trabajo y con la intuición de que aquí, entre montañas, agua, bosque y suelo fértil, era posible construir una vida diferente.
Carrizal, en Restauración, provincia Dajabón, se convirtió en nuestro hogar. Con el tiempo entendimos que esta tierra no solo podía alimentarnos. También podía enseñarnos. Aprendimos que sembrar exige paciencia. Que cuidar el suelo es cuidar el futuro. Que el agua no puede darse por sentada. También aprendimos que cada árbol cumple una función. Que las semillas guardan memoria. Y que la naturaleza, cuando se le respeta, devuelve mucho más de lo que recibe.
Así comenzó, poco a poco, la historia de Hagroeca Jungla Verde. No como una empresa convencional. No como una organización. Sino como una decisión de vida.
Una forma de permanecer
Durante estos años hemos aprendido que vivir en el campo no significa quedarse atrás. Significa mirar el desarrollo desde otro lugar. Para nosotros, progresar no puede ser destruir el bosque para producir más, contaminar el agua para crecer más rápido o depender de todo lo que viene de fuera.
Creemos en otra posibilidad. Creemos en producir cuidando. En aprender haciendo. Creemos en utilizar mejor lo que tenemos. En recuperar conocimientos que durante generaciones permitieron a nuestras comunidades convivir con la tierra.
Por eso Hagroeca Jungla Verde es, ante todo, un proyecto de autogestión familiar. Es nuestra forma de decir que desde un territorio pequeño también se pueden construir respuestas grandes.
La tierra también enseña
Con los años fuimos comprendiendo que nuestra experiencia podía compartirse. Así nació la idea de convertir este espacio en una Finca-Escuela Agroecológica y Orgánica.
Queremos que quien venga aquí no solo vea cultivos. Queremos que comprenda relaciones. La relación entre el suelo y el agua. Entre los árboles y el clima. Entre las semillas y la cultura. La relación entre los alimentos y la salud. Entre la comunidad y el territorio.
Aquí la tierra es nuestra principal maestra. Por eso decimos que aprendemos haciendo. Metemos las manos en el suelo. Sembramos. Preparamos abonos. Cuidamos semillas criollas. Conocemos plantas medicinales. Reforestamos. Cosechamos. Transformamos alimentos. Compartimos conocimientos. Y seguimos aprendiendo todos los días. Porque nadie termina de aprender de la naturaleza.
Abrir la finca también es compartir la vida
Durante mucho tiempo este espacio fue, sobre todo, nuestro hogar y nuestro lugar de trabajo. Hoy queremos abrirlo a otras personas. No para que vengan solamente a mirar. Queremos que vengan a vivir la experiencia. Que recorran el bosque. Que conozcan los cultivos. Queremos que pregunten. Que siembren. Que coman alimentos que nacieron cerca.
Queremos que escuchen historias de esta tierra. Que puedan pasar varios días con nosotros y comprender cómo transcurre la vida cuando el día comienza con el bosque y no con el ruido de la ciudad.
Aquí un visitante puede convertirse por un momento en parte de la familia. Puede sentarse a nuestra mesa. Puede trabajar junto a nosotros. También puede caminar sin prisa. Puede mirar el cielo. Y puede volver a escuchar su propia respiración. Eso también forma parte de Hagroeca Jungla Verde.
Volver a lo esencial
Vivimos en un tiempo en que muchas personas se sienten desconectadas. Desconectadas de la naturaleza. De los alimentos que consumen. De sus comunidades. Incluso de sí mismas.
Nosotros queremos que este lugar sea una invitación a volver a lo esencial. Caminar entre árboles. Respirar profundamente. Compartir una conversación sin apuro. Comer algo sencillo que acaba de ser cosechado. Reconocer el olor de la tierra mojada.
Queremos que este lugar sea una invitación a escuchar el agua y a observar cómo nace una planta. Son experiencias sencillas. Pero a veces son precisamente esas cosas sencillas las que más necesitamos.
Por eso también integramos actividades de bienestar, convivencia y conexión con el bosque. No entendemos la sostenibilidad únicamente como una manera de producir. También es una manera de vivir.
Crecer desde adentro
Otra idea ha acompañado este proyecto desde hace muchos años: no podemos construir un futuro sólido despreciando lo que ya tenemos. En nuestros territorios existen conocimientos, recursos, cultura, biodiversidad y capacidades que muchas veces pasan inadvertidos. Nosotros queremos ponerlos en valor. Crecer desde adentro.
Eso significa trabajar con recursos locales siempre que sea posible. Significa conservar semillas. Respetar conocimientos tradicionales. Crear nuestras propias soluciones. Fortalecer la autonomía. Y demostrar que el desarrollo también puede nacer desde una finca, una familia y una comunidad.
En Hagroeca Jungla Verde no necesitamos parecernos a otros lugares para tener valor. Necesitamos reconocer el valor que ya existe aquí.
Por qué “Donde siempre hay primavera”
A veces me preguntan por qué elegimos esa frase. “Donde siempre hay primavera.” Para mí, primavera significa mucho más que una estación. Significa volver a empezar. Significa regeneración. Y significa confianza.
Una semilla parece pequeña, pero dentro de ella existe una posibilidad enorme. Eso es Hagroeca Jungla Verde para nosotros. Una semilla. Una experiencia familiar que queremos compartir. Un espacio donde se pueda demostrar que producir y conservar no tienen que ser enemigos.
Pero también un espacio donde se pueda demostrar que aprender puede ser también tocar, sembrar y experimentar. Que el bienestar puede encontrarse en el contacto con la naturaleza. Y que las comunidades rurales tienen mucho que enseñar sobre el futuro.
Una invitación
No queremos decirte solamente que vengas a visitar Hagroeca Jungla Verde. Queremos invitarte a sentirla. Ven a caminar con nosotros. Ven a sembrar. Y ven a aprender. Queremos invitarte a compartir la mesa. Ven a escuchar el bosque. Ven a descubrir de dónde vienen algunos de los alimentos que llegan a tu plato. Y ven a conversar sobre cómo podemos vivir de otra manera.
Estamos en Carrizal, Restauración, provincia Dajabón, en el entorno de la Reserva de Biosfera Madre de las Aguas. Aquí, después de 36 años, seguimos aprendiendo de esta tierra. Seguimos sembrando. Seguimos cuidando. Y seguimos creyendo.
Porque para nosotros Hagroeca Jungla Verde no es solamente una finca. Es nuestro hogar. Es nuestra escuela. Sobre todo es nuestra manera de entender la vida. Y queremos compartirla contigo.
Somos Hagroeca Jungla Verde. Donde siempre hay primavera.

