Una punzada inesperada puede tener distintas causas y, en algunos casos, requiere atención médica inmediata.
Santo Domingo. – El dolor de espalda puede aparecer de forma inesperada mientras una persona realiza actividades cotidianas, como alcanzar un objeto, cargar a un niño o levantarse de la cama. Esta molestia suele describirse como un “tirón” en la espalda y, de acuerdo con Min Yoo, M.D., especialista en medicina física y rehabilitación de Mayo Clinic en Arizona, generalmente corresponde a un episodio de dolor lumbar que comienza de manera repentina.
La buena noticia es que, aunque el dolor puede ser intenso, la mayoría de los episodios de dolor lumbar mejora con el paso del tiempo, actividad suave y medidas sencillas de cuidado en casa. Sin embargo, conocer sus posibles causas permite identificar cuándo es necesario buscar evaluación médica.
Principales causas del dolor de espalda
Una de las causas más frecuentes es la distensión muscular, que ocurre cuando los músculos se estiran demasiado o sufren un desgarro. Los ligamentos, que son bandas de tejido resistente encargadas de ayudar a estabilizar la columna vertebral, también pueden lesionarse.
Entre otras posibles causas se encuentran los discos intervertebrales herniados o irritados, la artritis de las pequeñas articulaciones de la columna y la irritación de la articulación sacroilíaca, ubicada donde la columna vertebral se conecta con la pelvis.
En casos menos frecuentes, una fractura de una o varias vértebras también puede generar dolor de espalda repentino. Debido a que diferentes afecciones pueden producir síntomas parecidos, determinar el origen exacto del dolor suele requerir una historia clínica y una exploración física.
En determinadas situaciones pueden ser necesarias pruebas de imagen, aunque estas no son imprescindibles para todas las personas con dolor lumbar.
Los síntomas pueden variar
No todas las personas experimentan el dolor de espalda de la misma manera. Algunas pueden sentir una molestia aguda y punzante, mientras otras presentan dolor sordo, rigidez muscular o molestias que aumentan con determinados movimientos.
La forma en que cambia el dolor al mover la espalda puede proporcionar algunas pistas sobre su posible origen. Por ejemplo, Yoo explica que si el dolor empeora al inclinar la espalda hacia delante, podría existir un problema relacionado con un disco, como una hernia discal.
Por otro lado, cuando el dolor aumenta al arquear la espalda hacia atrás, podría estar relacionado con una irritación de las articulaciones facetarias, pequeñas articulaciones situadas entre los huesos de la columna vertebral.
Qué hacer ante un episodio repentino
Cuando aparece dolor lumbar, algunas personas optan por permanecer en cama hasta sentirse mejor. Sin embargo, el especialista recomienda reposo relativo y no reposo absoluto en cama, ya que permanecer acostado durante largos períodos no necesariamente favorece la recuperación.
La recomendación es evitar temporalmente las actividades que aumenten el dolor, pero mantener movimientos suaves siempre que resulten tolerables. Si los síntomas comenzaron mientras se practicaba algún deporte, puede ser conveniente suspender temporalmente esa actividad hasta que la espalda comience a recuperarse.
Durante los primeros días, la aplicación de hielo puede ayudar a reducir la inflamación. Posteriormente, el calor puede resultar más confortable. No obstante, las personas con determinadas condiciones médicas, como la esclerosis múltiple, podrían necesitar evitar la termoterapia.
Medicamentos y precauciones
Los analgésicos de venta libre, como el paracetamol, el ibuprofeno o el naproxeno sódico, pueden ayudar a controlar el dolor. La opción más adecuada depende del historial médico de cada persona y de los medicamentos que utilice.
Yoo recomienda consultar primero con el equipo de atención médica para determinar si estos medicamentos pueden tomarse juntos o alternarse. Las personas con enfermedad renal, úlceras estomacales, enfermedad cardiovascular importante o enfermedad hepática deben hablar con su médico antes de utilizarlos.
Cuándo el dolor es una emergencia
Algunos síntomas asociados con un dolor de espalda repentino requieren atención médica inmediata. Entre las principales señales de alerta se encuentran la pérdida del control de la vejiga o del intestino, debido a que podría indicar una compresión grave de los nervios de la columna vertebral y generar daños permanentes.
También es necesario buscar atención inmediata ante debilidad intensa en ambas piernas o entumecimiento en la zona de la silla de montar, que comprende los glúteos y la parte interna de los muslos que estaría en contacto con una silla de montar a caballo.
Estos signos pueden indicar una compresión grave de la médula espinal y requieren una evaluación médica sin demora.
Quiénes tienen mayor riesgo
El dolor de espalda repentino puede afectar a casi cualquier persona, aunque determinados factores pueden aumentar las probabilidades de padecerlo. Uno de los principales es la debilidad de los músculos que ayudan a sostener la columna vertebral.
Las personas que levantan objetos pesados con frecuencia o realizan trabajos físicamente exigentes también pueden tener un mayor riesgo, especialmente cuando no utilizan técnicas adecuadas para levantar peso.
Los adultos mayores enfrentan además algunas preocupaciones específicas. Las mujeres posmenopáusicas con osteoporosis tienen mayor riesgo de sufrir fracturas por compresión en la columna vertebral, por lo que un dolor de espalda intenso y repentino debe ser evaluado médicamente sin demora.
Cómo reducir el riesgo
No todos los episodios de dolor de espalda pueden prevenirse. Sin embargo, mantener una musculatura central fuerte y flexible puede ayudar a reducir el riesgo de futuras lesiones.
También es importante utilizar una mecánica corporal adecuada al realizar actividades que impliquen esfuerzo o levantar objetos pesados. Estas medidas pueden contribuir a proteger la espalda y disminuir las probabilidades de sufrir nuevas molestias.

