Belém, Brasil.- La COP30 concluyó con la aprobación del Global Mutirão, un acuerdo que impulsa la reducción del uso de combustibles fósiles sin fijar metas vinculantes. La decisión se anunció tras una maratónica noche de negociaciones dominada por tensiones políticas, objeciones públicas y críticas al modo en que la presidencia brasileña condujo el cierre.
El presidente de la conferencia, André Corrêa do Lago, confirmó la adopción del documento —llamado también Esfuerzo Colectivo Global— y lo presentó como un paso para acelerar la implementación del Acuerdo de París. El texto incorpora compromisos en adaptación, financiamiento y transparencia, pero pospone para 2026 decisiones que diversos países consideraban impostergables.
La reacción llegó de inmediato. Delegaciones de la Unión Europea, Colombia, Panamá y Suiza cuestionaron el acuerdo por un proceso que calificaron de poco dialogante. Las críticas más contundentes provinieron de Colombia. La ministra de Ambiente, Irene Vélez-Torres, denunció que el texto excluye elementos negociados previamente y afirmó que el país no respaldaría un documento que “niega la ciencia” y aleja la posibilidad de limitar el calentamiento global a 1,5 °C. También reclamó metas y fechas claras para eliminar combustibles fósiles, un punto bloqueado por grandes productores como Arabia Saudita.
Propuestas guardadas
La presidencia brasileña respondió con dos iniciativas paralelas con las que buscó marcar rumbo. Presentó un plan de transición hacia una economía sin combustibles fósiles respaldado por 90 países, así como una propuesta contra la deforestación apoyada por un número similar. Ambas quedaron fuera del acuerdo principal, pese a celebrarse esta COP en plena Amazonía. Brasil también anunció el Fondo Bosques Tropicales Para Siempre para movilizar recursos contra la tala.
El Global Mutirão, adoptado por 194 países, subraya la urgencia de reducir emisiones, promueve equidad y derechos humanos, y reconoce las brechas de financiamiento que persisten. Aunque prevé triplicar los fondos para adaptación, aplaza hasta 2035 la meta anual de 120 mil millones de dólares, una señal clara de las tensiones geopolíticas que atravesaron la conferencia.
La sociedad civil celebró la creación del Mecanismo para una Transición Justa, diseñado para que la transformación económica proteja a trabajadores, mujeres, comunidades indígenas y poblaciones afrodescendientes.
Contexto
La COP30 se realizó en un momento crítico para la diplomacia climática. Las evaluaciones científicas más recientes alertan que el mundo se aleja de la meta de 1,5 °C mientras aumentan los impactos del cambio climático en regiones vulnerables. En este escenario, Belém buscaba convertirse en un punto de inflexión, pero las divisiones entre países productores de combustibles fósiles, economías vulnerables y grandes emisores limitaron los avances. El cierre de la conferencia dejó en evidencia la dificultad de alcanzar consensos robustos en un contexto global marcado por crisis superpuestas.
Fuente: PL.

