IA en educación: ¿muleta o escalera?

Redacción: Gerardo Davis
Chris Corcino durante charla sobre inteligencia artificial en educación en TEDx Cumbayá

En aulas del mundo en desarrollo surge debate clave sobre aprendizaje con inteligencia artificial.

Quito, Ecuador.– El empresario tecnológico dominicano Chris Corcino sostuvo que la inteligencia artificial puede contribuir a reducir la brecha educativa, siempre que se utilice para fortalecer el pensamiento crítico y no como un sustituto del razonamiento. Su planteamiento fue presentado durante la charla “Muleta o escalera: la IA en las aulas del mundo en desarrollo”, en el evento TEDx Cumbayá.

Corcino enfatizó que el desafío no radica únicamente en introducir tecnología en las escuelas. El verdadero reto consiste en diseñar una metodología que impulse las capacidades cognitivas de los estudiantes, permitiéndoles analizar, cuestionar y validar la información generada por sistemas de IA.

El “piso cognitivo” como base del aprendizaje

Durante su intervención, el empresario planteó una interrogante central: si la inteligencia artificial ayudará a cerrar las desigualdades educativas o si, por el contrario, las ampliará. Su tesis se resume en una idea clave: “Sin piso, la IA es una muleta que atrofia; con guía, es la escalera que nos iguala”.

Definió el “piso cognitivo” como el conjunto de habilidades fundamentales, entre ellas la lectura, el razonamiento y el conocimiento básico. Estas capacidades permiten a los estudiantes comprender y evaluar las respuestas que ofrece la inteligencia artificial. Sin esa base, advirtió, el uso de estas herramientas puede generar dependencia.

Impacto desigual en estudiantes

Corcino explicó que la tecnología puede potenciar el aprendizaje cuando existe una base sólida. Sin embargo, también puede tener el efecto contrario si los estudiantes no cuentan con las competencias necesarias. “Por encima del piso, la IA te amplifica; por debajo del piso, la IA piensa por ti”, señaló.

De acuerdo con los datos presentados, siete de cada diez niños en países en desarrollo están por debajo de ese nivel mínimo de aprendizaje. En República Dominicana, la proporción asciende a nueve de cada diez, lo que evidencia un reto significativo para el sistema educativo.

El empresario vinculó esta realidad con las brechas sociales y económicas. Basándose en su experiencia personal, recordó que creció en el campo dominicano, utilizó una computadora por primera vez a los 19 años y luego emigró a Nueva York.

A partir de esa vivencia, afirmó que el talento se distribuye de manera equitativa, pero el acceso a oportunidades no. Describió esta situación como una “lotería del acceso”, donde los estudiantes de menores recursos enfrentan mayores exigencias para avanzar.

IA como tutor, no como atajo

Uno de los puntos más relevantes de la exposición fue la diferencia entre usar la inteligencia artificial para resolver tareas y utilizarla como herramienta de aprendizaje. Corcino citó un estudio en el que el acceso libre a IA generativa permitió mejorar el rendimiento inicial en un 48 %. Sin embargo, ese avance se redujo en un 17 % cuando la herramienta dejó de utilizarse.

En contraste, cuando la IA se configuró como un tutor socrático que hacía preguntas en lugar de ofrecer respuestas directas, el aprendizaje aumentó un 127 % y se mantuvo en el tiempo. Este enfoque promueve un aprendizaje más profundo y sostenible.

La charla también incluyó un caso desarrollado en Nigeria, donde seis semanas de tutoría guiada con inteligencia artificial generaron avances equivalentes a aproximadamente dos años escolares. Los resultados fueron especialmente significativos en estudiantes con mayores rezagos académicos.

A partir de estas evidencias, Corcino defendió un modelo en el que la IA funcione como una “escalera”, acompañando el proceso de aprendizaje y fomentando el desarrollo progresivo de habilidades.

Un caso que refleja el potencial

Para ilustrar este enfoque, el empresario compartió la historia de Pedro, un trabajador que limpiaba oficinas en Santiago. Aunque tenía un diploma de bachillerato, su nivel académico correspondía a quinto grado de primaria.

Su formación fue reconstruida desde las bases. Posteriormente completó la secundaria y se capacitó en programación y computación en la nube. Hoy trabaja como ingeniero de software y gana diez veces más que al inicio del proceso, según el caso presentado.

Corcino señaló que interactuar con inteligencia artificial será una competencia esencial. La capacidad de formular preguntas claras, expresar ideas con precisión y verificar información será tan importante como el dominio del lenguaje.

Finalmente, hizo un llamado a padres, docentes y responsables de políticas públicas a enfocarse no solo en el acceso a la tecnología, sino en su uso pedagógico. “La herramienta no decide. Decidimos nosotros. Sin piso, es muleta. Con guía, es escalera”, concluyó.

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