Santo Domingo.- El crecimiento del turismo dominicano amplía las inversiones y la oferta hotelera, pero también aumenta desafíos como las necesidades de infraestructura y personal capacitado. Carreteras, movilidad, servicios y planificación territorial ganan importancia ante la expansión de los principales destinos.
La situación resulta especialmente visible en Verón-Punta Cana, donde el desarrollo turístico, inmobiliario y comercial ha incrementado la presión sobre las vías. El tema lo pone de relieve Patricia Heredia en un trabajo publicado en Diario Libre.
Juan Bancalari, presidente de Asonahores, ha planteado la necesidad de mejorar carreteras y vías internas. También considera necesario avanzar con el ordenamiento territorial. El dirigente empresarial ha señalado problemas de congestión en Verón-Punta Cana y en rutas que conectan el aeropuerto con otros destinos.
Las autoridades también han comenzado estudios para reorganizar el tránsito en esta zona turística. El Intrant informó en abril sobre un levantamiento técnico dirigido a identificar puntos críticos. En La Altagracia continúan, además, las intervenciones en infraestructura vial.
El Gobierno inauguró el 4 de septiembre la reconstrucción de 5.5 kilómetros entre la autovía del Coral y Boca de Chavón. La obra busca mejorar los desplazamientos y la seguridad vial en una zona de actividad turística y productiva.
Más hoteles demandan trabajadores
El crecimiento también plantea desafíos relacionados con el capital humano. Infotep y Promiches firmaron el 1 de septiembre un acuerdo para formar trabajadores destinados al desarrollo turístico de Miches.
Los programas abarcarán hotelería, gastronomía, electricidad, refrigeración, mantenimiento, idiomas, tecnología y otras competencias requeridas por las empresas. En Puerto Plata, Infotep instaló tres talleres móviles en Villa Montellano durante febrero. La iniciativa busca preparar personal para hotelería y servicios mientras avanza el proyecto formativo relacionado con Punta Bergantín.
Contexto adicional
Otro desafío consiste en ampliar la participación de las comunidades dentro de la actividad turística. Restaurantes, guías, transportistas, artesanos y pequeños comercios pueden beneficiarse cuando los visitantes realizan actividades fuera de los hoteles.
La expansión del sector plantea así desafíos con una agenda que trasciende la construcción de nuevas habitaciones. Infraestructura, ordenamiento territorial, capacitación y desarrollo local serán factores determinantes para acompañar el crecimiento de los nuevos polos turísticos dominicanos.
Fuente: DL.

