Efectos de las pantallas en niños pequeños, según estudios

Redacción: Fuente Externa
bebé entretenido con objetos simples sin pantallas en casa

El uso de pantallas en niños pequeños continúa generando debate entre especialistas en salud y educación. Diversos estudios científicos han evaluado los efectos de la exposición temprana a dispositivos electrónicos en el desarrollo infantil, con énfasis en aspectos físicos y neuropsicológicos.

Las investigaciones coinciden en que el impacto de las pantallas no depende únicamente del tiempo de uso, sino también del tipo de contenido, el acompañamiento adulto y el contexto de exposición, especialmente en menores de cinco años.

Efectos físicos asociados al uso de pantallas

Estudios citados por asociaciones pediátricas señalan que el uso prolongado de pantallas se asocia con fatiga ocular, sequedad visual y aumento del riesgo de miopía infantil.

Asimismo, la exposición excesiva a dispositivos electrónicos reduce el tiempo destinado a actividades esenciales para el desarrollo, como el juego libre, el ejercicio físico y la interacción social, lo que se vincula con mayor riesgo de obesidad infantil y dificultades de aprendizaje.

Impacto neuropsicológico en la infancia

En el ámbito neuropsicológico, investigaciones realizadas en menores de tres años indican que la exposición pasiva a pantallas puede afectar funciones como la atención, el lenguaje y el control emocional.

Una revisión de más de un centenar de estudios destaca que la presencia de un adulto durante el uso de pantallas favorece el aprendizaje. En contraste, la exposición sin supervisión o el uso de pantallas en segundo plano, como la televisión encendida, interfiere en el juego y la interacción.

Contenido inadecuado y desarrollo cognitivo

Los estudios también advierten que la exposición temprana a contenido no infantil se asocia con dificultades en las funciones ejecutivas, en particular en el control inhibitorio, así como con retrasos en el desarrollo del lenguaje.

Investigaciones señalan que un mayor consumo de televisión y plataformas digitales a edades tempranas se relaciona con menor activación de áreas cerebrales vinculadas al control de la conducta, como la corteza prefrontal.

Uso de contenido educativo

En contraste, el contenido educativo adecuado a la edad y acompañado por adultos muestra efectos positivos en áreas como el lenguaje, la atención y la memoria, principalmente a partir de los cuatro años.

Además, algunos estudios destacan el uso de herramientas digitales en intervenciones educativas, especialmente en niños con retrasos del lenguaje, en contextos de vulnerabilidad psicosocial o con trastornos del espectro autista.

Pantallas, juego y actividad física

Especialistas subrayan que, aunque la tecnología puede incorporarse de forma activa al aprendizaje, no sustituye el juego físico ni la interacción social directa. Algunas experiencias digitales integradas al movimiento han mostrado resultados favorables cuando cuentan con objetivos pedagógicos claros.

Recomendaciones de organismos internacionales

La Asociación Americana de Pediatría recomienda evitar el uso de pantallas en menores de 18 meses, salvo videollamadas. Entre los 2 y 5 años, sugiere un máximo de una hora diaria, con contenido educativo y supervisión adulta.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud aconseja limitar el tiempo de pantalla a una hora diaria en niños de 2 a 4 años.

Contexto

Especialistas coinciden en que las pantallas no son perjudiciales por sí mismas. El consenso apunta a un uso regulado y supervisado, que no sustituya el juego, la interacción social ni las experiencias físicas fundamentales para el desarrollo infantil.

Tomado del artículo de Teressa Rosisgnoli Palomeque, intestigadora de la  Universidad de Nebrija

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