La propuesta reabriría el debate sobre la presencia de periodistas en la Casa Blanca y la libertad de prensa.
EE.UU. – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contempla convertir la sala de prensa de la Casa Blanca en una piscina cubierta. La propuesta habría sido mencionada en varias ocasiones durante conversaciones privadas y respondería a su deseo de dejar una huella duradera en la residencia presidencial, según publicó este martes el diario The New York Times.
De acuerdo con tres fuentes anónimas citadas por el periódico, Trump habría planteado la idea a su entonces secretaria de Prensa, Karoline Leavitt, quien dejó el cargo el pasado 27 de agosto. Sin embargo, la iniciativa no llegó a concretarse y no se ha informado de una decisión definitiva sobre el proyecto.
Una sala con historia presidencial
La sala James S. Brady es el espacio donde trabajan diariamente los periodistas que cubren las actividades de la Casa Blanca. Su ubicación dentro del complejo presidencial la convierte en un punto clave para el acceso de la prensa a la información gubernamental.
El lugar tuvo originalmente otro propósito. En 1933, el presidente Franklin D. Roosevelt ordenó construir una piscina cubierta para apoyar la terapia de sus piernas, afectadas por la poliomielitis. Décadas después, durante la presidencia de Richard Nixon, la piscina fue cubierta para habilitar la sala de prensa, inaugurada en 1970.
La eventual recuperación de su uso original plantearía interrogantes sobre el futuro de los periodistas que trabajan allí. Eliminar ese espacio sin ofrecer una alternativa podría dificultar la presencia de la prensa dentro del complejo presidencial.
Tensiones con los medios de comunicación
Desde el primer mandato de Trump, entre 2017 y 2021, se ha considerado trasladar a los periodistas al cercano Edificio de Oficinas Ejecutivas Eisenhower. La presencia de reporteros a pocos pasos del Despacho Oval se ha mantenido durante décadas como un símbolo de la libertad de prensa, protegida por la Constitución estadounidense.
Trump, crítico habitual de los medios tradicionales, también mantiene una disputa judicial para impedir el acceso a la Casa Blanca a periodistas de CNN, MS NOW y Politico. El mandatario los acusa de difundir noticias falsas sobre él, aunque un juez ha frenado por ahora esa medida.
Pese a sus frecuentes comparecencias ante los medios, el presidente protagoniza enfrentamientos verbales con los reporteros. Este martes, por ejemplo, mandó callar a uno de ellos y lo calificó de «enfermo».
Las obras para dejar su legado
El antiguo magnate inmobiliario ha promovido diversas remodelaciones en la residencia presidencial. Entre ellas figura la construcción de un gran salón de baile, un proyecto que obligó a derribar el Ala Este.
La posible transformación de la sala de prensa en piscina se sumaría a estas iniciativas, aunque por ahora permanece como una propuesta sin materializarse.
Fuente: DW

