Por Alfredo Cruz Polanco *
«Educad a los niños y no será necesario castigar a los adultos». Pitágoras de Salmos.
Delincuencia y pobreza
Según el experto internacional sobre el tema de la Responsabilidad Social Empresarial, el argentino Bernardo Kliksberg y el ex presidente del Tribunal Constitucional Dominicano, Dr. Milton Ray Guevara, la delincuencia y la pobreza es responsabilidad de todos (Estado, sector privado y sociedad ) y debe ser enfrentada, no con el uso de la fuerza represiva, sino, con mecanismos previos, como la educación, la formación técnico profesional y el empleo.
A raíz de la aplicación del 4 % del Producto Interno Bruto-PIB, se han construido centros escolares, se han encaminado esfuerzos tendentes a mejorar las condiciones socio-económicas y capacitación de la clase magisterial y se han construido modernas estancias infantiles, dando la oportunidad a las madres de dejar a sus hijos pequeños al cuidado y alimentación de personas expertas mientras ellas trabajan.
A pesar de todo ello, persisten aún graves problemas sociales, como: el desempleo, que ronda el 15 % de la población económicamente activa, la delincuencia juvenil, la drogadicción, el alto porcentaje de jóvenes entre 15 y 29 años, los denominados «NINIS», conocidos por la Organización para la Cooperación y para el Desarrollo- OCDE, por su sigla en inglés como NEET (Not in Education, Emploiment or Training), esto es, que ni estudian ni trabajan y que no pueden ingresar a una universidad.
Las escuelas técnicas
Una decisión importante para la solución definitiva a estos problemas es volcar parte de los recursos de ese 4 % para la instalación de modernas Escuelas de Formación Técnico-vocacionales en todo el país, pues estas les abrirían las puertas a nuestros jóvenes para que puedan obtener un empleo de calidad o para que constituyan sus propias empresas.
Bajo la dirección del Instituto de Formación Técnico Profesional (INFOTEP), de las Escuelas Vocacionales del Ministerio de Defensa, del Instituto Tecnológico de Las Américas-ITLA y en coordinación con los empresarios del país, se podrían formar y capacitar a una gran cantidad de jóvenes de ambos sexos, en las diferentes áreas técnicas que estos requieren para sus empresas, que hoy deambulan por nuestras calles y campos en: refrigeración, electricidad, electrónica, enfermería, plomería, mecánica industrial, costura doméstica e industrial, mecánica automotriz, desabolladura y pintura, técnico en informática y televisión, panadería y repostería, belleza y peluquería, ebanistería, tapicería, herrería, maestro en construcción, artesanía, zapatería, ventas, contabilidad computarizada, farmacia, visitador a médico y en turismo.
Un referente
El ex presidente de la República, el profesor Juan Bosch Gaviño, fue un gran soñador y precursor de este tipo de escuelas. Recuerdo que durante su gobierno legítimo y constitucional de apenas siete meses (fue derrocado por un golpe de Estado Militar, el 25 de septiembre de 1963), adquirió en el exterior del país una gran cantidad de maquinarias y equipos industriales (tornos, fresadoras, prensas hidráulicas, etc.), para la creación de estos centros técnicos- vocacionales.
Aún muy niño, recuerdo que una gran parte de ellas las colocaron en las instalaciones de lo que fue la planta de aguas residuales, la cual se encontraba ubicada en el ensanche Román, en Santiago de los Caballeros, frente a la casa donde vivía, donde hoy existe el Palacio de Justicia de esta ciudad.
Recuerdo que también llegué a participar todos los viernes, en una hora de clases, de manera obligatoria, en uno de los talleres que existían en la escuela primaria Peña y Reinoso, cuando cursaba el sexto curso de la primaria. Ahí se aprendía a hacer instalaciones eléctricas, trabajos de artesanías, plomería y ebanistería. A mi me correspondió hacer un libro cocido y encolado. También existían los centros de artes industriales o manualidades, que ya han ido desapareciendo por falta de apoyo estatal.
Corrijamos aquel error
A raíz del golpe de Estado, todas esas maquinarias y equipos fueron saqueados y distraídos, pasando a formar parte de grandes talleres industriales privados.
Aunque su gestión fue trágicamente interrumpida por un golpe de Estado, su visión de futuro y su sueño a favor de los jóvenes sin tipo de formación, volvió a renacer cuando el 10 de mayo del año 1966, el ex Presidente provisional, Dr. Héctor García Godoy, promulgó la ley No. 205-66, que crea la red de las Escuelas Vocacionales de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.
La capacitación de los jóvenes en los diferentes oficios crea las bases para las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES), que apoyadas por la Banca Solidaria, sería la bujía inspiradora para el crecimiento y el desarrollo económico con una base sustentable en nuestro país. Ese fue el motor que impulsó el desarrollo que hoy exhiben los países asiáticos, pues de esta manera se motiva a los jóvenes emprendedores a iniciar sus propias empresas y a dejar atrás los actos delincuenciales.
En conclusión, la construcción de Centros Técnico –vocacionales en los principales municipios de todas las provincia del país, sería un gran aporte que se le haría al país, pues estaría contribuyendo con la generación de empleos de calidad, con el crecimiento y el desarrollo económico del país, así como con la disminución de la delincuencia juvenil y la pobreza.
Ojalá que así sea y se continúe sembrando escuelas técnicos vocacionales en todo el país, tal como lo soñó el prócer y ex presidente constitucional y democrático, el profesor Juan Bosch Gaviño.
*El autor fue diputado y ha ocupado otros cargos públicos.

