Alertan expertos que El Niño podría agravar sequías, inundaciones y crisis hídrica global.
New York, EEUU. – La Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtió que el ciclo del agua se está volviendo cada vez más imprevisible, una tendencia que podría intensificarse con la presencia del fenómeno climático El Niño. El señalamiento surge a partir del más reciente informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que analiza el estado de los recursos hídricos a nivel global.
Según el documento, el comportamiento irregular de las lluvias, los ríos y la humedad del suelo refleja cambios acelerados en el sistema hídrico del planeta. Esta situación ocurre en un contexto donde los eventos extremos, como sequías e inundaciones, se vuelven más frecuentes e intensos.
Reservas de agua dulce en descenso
El informe destaca que las reservas globales de agua dulce continúan disminuyendo desde hace más de una década. Estas incluyen el agua almacenada en ríos, lagos, acuíferos, suelos, vegetación, así como en hielo y nieve.
La OMM subraya que, aunque algunos componentes del ciclo del agua reaccionan rápidamente a los cambios climáticos, otros lo hacen lentamente. En este último grupo se encuentran las aguas subterráneas y los glaciares, considerados históricamente como una especie de “reserva estratégica” del planeta.
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, alertó que estas reservas funcionan como una “cuenta de ahorros” que permite amortiguar los impactos de años secos. Sin embargo, advirtió que ese colchón natural se está agotando de forma preocupante.
Glaciares y aguas subterráneas en retroceso
Los datos del informe revelan que los glaciares han sufrido una pérdida acelerada de masa en todas las regiones del mundo. Entre 2023 y 2025, se estima una reducción acumulada de 1,400 gigatoneladas de agua, equivalente a cerca de un tercio del consumo anual global de agua dulce.
El año 2025, además, se posiciona entre los más cálidos registrados, lo que contribuye al derretimiento sostenido de estas reservas. Este fenómeno marca el cuarto año consecutivo con pérdidas significativas de hielo a escala global.
En paralelo, las aguas subterráneas también muestran señales de deterioro. De acuerdo con Saulo, casi dos tercios de los pozos monitoreados presentaron niveles fuera de los rangos históricos, lo que confirma una tendencia sostenida a la baja.
El Niño y el aumento de desastres
El informe también vincula estos cambios con el comportamiento actual de El Niño, cuya intensidad podría ser una de las más altas registradas en las últimas cuatro décadas. Este fenómeno se caracteriza por el calentamiento de las aguas del océano Pacífico, lo que altera los patrones climáticos globales.
Como consecuencia, se incrementa la probabilidad de sequías severas en algunas regiones, mientras que en otras aumentan las lluvias intensas e inundaciones. La OMM advierte que los desastres relacionados con el agua están en aumento, lo que representa un riesgo creciente para comunidades y economías.
Saulo también recordó que estos eventos pueden tener impactos transfronterizos. Como ejemplo, mencionó recientes desastres glaciares que afectaron a China y Nepal, evidenciando la interconexión de los sistemas hídricos globales.
Un sistema bajo presión creciente
El informe concluye que el planeta enfrenta una presión creciente sobre sus recursos hídricos. La combinación de temperaturas en aumento, reducción de reservas y fenómenos climáticos extremos está modificando el equilibrio natural del agua.
En este contexto, la OMM insiste en la necesidad de fortalecer la gestión sostenible del agua y mejorar la preparación ante eventos extremos. La pérdida de estabilidad en el ciclo del agua representa uno de los mayores desafíos ambientales actuales, con implicaciones directas para la seguridad alimentaria, la salud y el desarrollo global.
Fuente: DW

