La paz regional exige respeto a la soberanía de Cuba

Redacción: Por la Línea
El agua, la vida y nuestra tierra valen más que el oro

Una región de paz sufre las sombras del bloqueo, las invasiones, las injerencias y las amenazas de guerra que han cruzado nuestras fronteras

Por Andrés Peralta Gómez*

Durante décadas, nuestra región se definió ante el mundo como un espacio de paz, armonía y hermandad entre pueblos.
América Latina y el Caribe fueron reconocidos internacionalmente como una zona donde la convivencia y el respeto a la autodeterminación eran valores compartidos.

Pero hoy, esa realidad se ha desvanecido. Ya no podemos decir que somos una región de paz: las sombras del bloqueo, las invasiones, las injerencias y las amenazas de guerra han cruzado nuestras fronteras, poniendo en riesgo lo que más nos pertenece: nuestra soberanía.

Hoy es el pueblo cubano quien resiste bajo el peso de un bloqueo injusto, prolongado y condenado por la comunidad internacional, sumado a presiones constantes y abusos de poder por parte de los Estados Unidos. Mañana podrían ser otros pueblos de nuestra América, porque la lógica del dominio no conoce de límites ni de fronteras. Cuando una potencia decide imponer sus intereses por encima de la voluntad de naciones enteras, la amenaza se extiende a todos los que eligen su propio camino.

¿Quién paga las consecuencias?

Quienes más sufren estas dinámicas de fuerza son siempre los mismos: los más humildes, los indefensos, quienes no tienen poder para protegerse de las consecuencias de decisiones ajenas. Sufren las familias que pierden su bienestar, sufre la naturaleza que nos sostiene, se pierden vidas humanas y se limita el desarrollo de pueblos enteros. Quieren doblegarnos para imponernos su modelo, su dominio y sus reglas; pero eso no es desarrollo, ni es justicia, ni es paz. Es simplemente dominación, y eso es lo que hemos decidido rechazar.

Cuba no se rinde. Desde su historia y su identidad, defiende con dignidad su derecho a ser libre, a decidir su futuro sin injerencias externas y a mantener su soberanía como principio irrenunciable. Su lucha es la lucha de toda América Latina y el Caribe, porque lo que está en juego no es solo el destino de una isla, sino el derecho de todos los pueblos a existir sin ser sometidos.

Un camino

El único camino que nos permite avanzar y recuperar la paz perdida es la solidaridad internacional: el respeto absoluto a que cada pueblo elija su propio rumbo, construya su modelo de vida y decida su destino, sin amenazas, sin bloqueos, sin invasiones y sin intentos de dominio.

No permitamos que la región siga perdiendo su esencia. Defender la soberanía de Cuba es defender la soberanía de cada uno de nuestros países. Reclamar el fin de las injerencias es reclamar el regreso de la paz que nos pertenece.
Por una América Latina y un Caribe libres, autónomos y en paz: nuestra voz sigue firme, porque ningún pueblo que conoce su dignidad se deja vencer.

Andrés Peralta Gómez es productor agroecológico, trabajador social, ambientalista y presidente de Hagroeca Jungla Verde.

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