A once años de su fallecimiento, los dominicanos recuerdan con cariño y admiración a Sonia Silvestre, una de las voces más emblemáticas del país. Más allá de sus baladas inolvidables, la artista también se destacó como una firme defensora de las causas sociales y de justicia en América Latina.
Silvestre falleció en 2014 a los 61 años, tras sufrir un accidente cerebrovascular masivo y dos infartos. Su partida dejó un vacío en la música y en el alma colectiva del pueblo dominicano.
Nacida el 16 de agosto de 1952 en San Pedro de Macorís y criada en Hato Mayor, Sonia Silvestre se trasladó a Santo Domingo junto a su familia cuando tenía apenas 11 años. Fue en la capital donde más tarde forjaría una brillante carrera que la convertiría en una de las artistas más queridas del país.
Su salto a la fama ocurrió cuando la reconocida compositora Leonor Porchella de Brea la eligió para interpretar el tema “Dónde podré gritarte que te quiero” en el IV Festival de la Canción Dominicana. Con esa interpretación, Sonia obtuvo el segundo lugar y se ganó un lugar en el corazón del público.
Su legado incluye éxitos como “La tarde está llorando”, “Yo pisaré las calles nuevamente”, “Ojalá” y “Es mi vida”, canciones que siguen vigentes tanto en República Dominicana como en otros países de la región, donde su voz es recordada con emoción.
Como muestra de su impacto duradero, en marzo de este año cuatro reconocidas intérpretes —Maridalia Hernández, Adalgisa Pantaleón, Techy Fatule y Martha Heredia— ofrecieron el concierto «Siempre Sonia», un emotivo homenaje a quien supo combinar arte, sensibilidad y compromiso social en cada una de sus canciones.
Sonia Silvestre fue, y sigue siendo, del pueblo. Una voz que no se apaga.

